domingo, 24 de febrero de 2013

De vuelta en casa

Situémonos:
Es un miércoles por la mañana , te levantas prontíto , a eso de las ocho menos cuarto, te vistes , haces la cama , desayunas y llamas a tu padre:
-Papá , es miércoles, hay que ir al médico.

   Lo dices con ansia y animo , algo que fuera de este contexto no tiene sentido , pero esta vez si. Vas a que te den el alta , a que un universitario con bata te diga : "ala , a partir piernas". No te dirá eso , por supuesto que no , pero es todo lo que tu oirás. Llegáis al hospital , radiografía y a consulta. Entráis y te examinan , ven tus radiografías , y te dicen: "chaval , te quedan dos semanas para estar bien" , y se queda callado unos segundos . Esa noticia para ti es como un cura que no viola niños , sorprendente. entonces , el universitario con granos te dice: "Que no que era broma , estas perfectamente". Tu primera reacción el ilógica , te ríes. Luego le preguntas con cara de psicópata , donde vive , para poder quemar su casa , su coche , y al es si lo pillas. El esta de espaldas y se lo toma en broma , luego se da la vuelta , te ve la cara y deja de reirse.

   Esa misma tarde coges tu bicicleta y te vas a estrenar tu recién adquirida libertad. Durante un buen rato pedaleas y pedaleas sin dirección , como has echo tantas veces , para olvidarte de todo aquello que te tortura, ese idiota , los exámenes , las niñas pijas de tu clase , la profesora que sabe menos que tu pero que va de lista, ... En tu cabeza solo hay música , la misma que escuchas a tope en tu mp3 , Platero y tu , Medina  Azahara , Marea o cualquier otra cosa. Decides ir hasta el instituto a jugar a voley y a pasar la tarde.

   Al día siguiente , son las tres de la tarde , y estas como un perro rascando la puerta de casa , quieres tu paseo , tu momento de libertad, tu droga. Aún quedan tres horas y media , largas como no , estudias , lees , ves la tele , hablas con la gente , pero solo ha pasado una hora, van a ser más largas de lo que esperabas. Cuando por fin llega la hora de bajar a entrenar vas contento , como un niño con zapatos nuevos y ves a tus tres compañeros , esos tres que siempre van a entrenar y en la cara de uno de ellos , tu compañero , ese que te ha animado tantas veces , que te ayuda a seguir adelante , el que empezó contigo en la primera linea, ves más felicidades da la que esperabas , y con los ojos te da la bienvenida. Tanto el como tú sabéis que esperabas este día con muchísimas ganas , el para poder estar con alguien que se tomara todo aquello de una forma tan sentimental como el hacia y tu para poder volver a hacer aquello que te animaba y te quitaba las depresiones , los cócteles emocionales propios de la adolescencia, los problemas con tus padres , con tus amigos , con esa chiquilla que te traía por la calle de la amargura , todo daba igual , solo querías jugar a rugby.

   Cuando llegas al campo no hay orquesta , ni fiesta , ni panecillos , solo tus compañeros , tu entrenador , el campo y tu. Esa es la mejor bienvenida que has tenido nunca , no necesitas que nadie te felicite por volver , no necesitas a todos tus amigos esperándote , solo necesitas una cosa , un balón de rugby , y lo tienes. Te cambias y empiezas con más ganas que nunca, tu entrenador va a pillarte , quiere conocer si tienes un límite de dolor o si ya estás recuperado. No tienes un límite, y aunque lo tuvieras no le darías ese gusto , controlas tu expresión facial , sabes que te observa buscando el mínimo resquicio de dolor , de incomodidad, sabes que no quiere que te pase nada , que le duelen tus heridas , que te quiere al máximo en tu próximo partido.
Das u mejor parte física , esa que empezaste a entrenar en cuanto el dolor en el hombre te dejó correr, hasta que dice esa frase que te suena a cielo: "ala , es hora de darse de hostias".Te pide que no fuerces y que pares al mínimo dolor. Tu lo harías , si el dolor en esos momentos existiese en tu cabeza , poro no existe. Tu primer placage lo haces flojo , temeroso de hacerte daño , pero al siguiente vas a tope , tu cabeza te pide derribar , sea como sea , te da igual que el ejercicio esté acabado , tu o derribas o derribas. Así lo haces , ya ha pasado la pelota , ya se ha acabado , pero te da igual , lo tienes que derribar. Te sientes como cuando te quitas la mochila al llegar de clase , liberado. El resto del entrenamiento es divertido , pateáis un poco y para casa. Llegas , te duchas y disfrutas de tus heridas , presumes de ellas como si fueran trofeos , las luces como un diez en un examen , con orgullo. Te sientes feliz de poder hacer lo que te gusta , de estar en un club así , y de sentir que quizás, con el tiempo y con mucho esfuerzo puedas llegar a ponerte esa camiseta que tu entrenador  y otros tantas grandísimas personas lucen con tanto orgullo.

  No podría acabar sin felicitar a Bierzo Rugby por su reciente victoria , estoy seguro de que en cuanto se os pase la borrachera y seáis capaces de leer , este blog os encantara

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